- Aprendé a tomar mejores decisiones financieras basadas en las lecciones de crisis pasadas.
- Anticipá los cambios macroeconómicos en los mercados globales.
“Las burbujas son maravillosas hasta que estallan”.
¿Alguna vez sentiste esa euforia contagiosa en el mercado? ¿Una sensación de que los precios solo pueden subir? Cuidado, podrías estar en la antesala de una burbuja.
¿Es realmente posible anticiparse a una burbuja financiera? La bola de cristal no existe, pero si miramos hacia atrás, vamos a ver que las grandes crisis económicas del pasado comparten patrones en común. Aunque nunca existe una certeza absoluta del momento en que una burbuja va a estallar, podemos utilizar estos patrones históricos de forma crítica para agudizar nuestra mirada y tomar mejores decisiones. En este artículo, te invitamos a explorar cuatro crisis icónicas de gran impacto: la crisis del mercado bursátil estadounidense de 1929, la burbuja inmobiliaria de Tokio en 1991, la crisis de las empresas dotcom en el 2000 y la crisis financiera global de 2008; para que formes tu propio criterio.
¿Que es una burbuja financiera?
Es un fenómeno que ocurre cuando el precio de uno o varios activos (acciones, inmuebles, criptomonedas, etc.), se dispara hacia arriba de forma exagerada durante un periodo de tiempo, no por que valga eso realmente, sino impulsado puramente por la especulación y euforia colectiva que nos hace creer que “la fiesta no terminará nunca”. Se contagia rápidamente una sensación de optimismo eterno, que lleva a los inversores a pensar: “esto va a seguir subiendo”. Como la historia demuestra, no todo sube para siempre. Eventualmente la confianza se pierde, el optimismo eufórico desaparece y ya es demasiado tarde, la burbuja explotó. Ante la perdida de confianza, comienzan intenciones de venta masivas, se desploman los precios, y con ellos, los sueños de los inversores, bancos y financieras. De la fiesta, a la quiebra. Así funciona el esqueleto de las peores crisis de la historia.
¿A que patrones debemos estar atentos?
Cuatro historias, mismos patrones. Los ecos del pasado.
¿Que tan notorios fueron estos patrones en las crisis pasadas? Si recorremos su cronología, veremos que si bien hubo tonalidades distintas, el esqueleto siempre fue el mismo.
Checklist anti-burbuja
¿Que nos enseñan las burbujas? Para evaluar si un mercado está en riesgo, se pueden aplicar las siguientes señales de alerta. Si varias condiciones se cumplen simultáneamente, podría existir una burbuja en formación:
¿Hay burbujas en el mercado actual?
¿Que nos llevamos de todo esto?
Las burbujas financieras no son fáciles de predecir, sobre todo si uno está sumergido en la excitación del momento. Por suerte, si uno mantiene la mente fría, los patrones históricos pueden servir como herramientas predictivas y de anticipación. No todas las crisis son sistémicas ni afectan a todos los mercados por igual. Pero si bien cada crisis tiene factores únicos, es indiscutible que hay ciertos patrones que se repiten en distintos contextos históricos, contribuyendo al auge y posterior colapso de los mercados. ¿Que aprendizaje práctico nos queda para el dia a dia? Principalmente, aplicar un análisis critico del ciclo macro-económico que estamos atravesando, y usar un checklist para testear la temperatura del mercado antes de tomar decisiones clave. Basándonos en estas señales, podemos tomar decisiones informadas y mitigar riesgos antes de que sea demasiado tarde. Un error aprendido no se debería cometer dos veces.
Para el inversor, es recomendable adoptar un enfoque disciplinado y reflexivo. Cuidar el porfolio con una visión a largo plazo, evitar caer en la euforia y el FOMO. Consolidar una cartera de proyectos e inversiones diversificada, y no concentrar gran parte del dinero en un mismo sector, para atajar potenciales caídas. Realizar un análisis exhaustivo de la valoración real de los activos y de la demanda sostenible para tus proyectos, cuestionando el movimiento de masas Y, por último, estar atento a las señales del mercado: tasas de interés bajas, niveles de apalancamiento alto, activos de difícil valoración.
La expectativa de la gente es maleable, los datos concretos no. Las rentabilidades altas pueden ser prometedoras, pero a la larga, el que gana en el mercado es quien gestiona mejor los riesgos y aguanta las tormentas.